3 de abril de 2010
Horario de Invierno
1 de abril de 2010
Mi Cumpleaños
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| mini pastelitos |
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| torta de panqueques |
Por lo menos esta historia si tiene un final feliz y aunque pasaron más de veinte días para que llegara, pude soplar las velitas y pedir mis deseos por mis 27 años.
29 de marzo de 2010
Mi Canción: Sweet Disposition - The Temper Trap
28 de marzo de 2010
Diez Minutos
21 de marzo de 2010
Semanas Extrañas
19 de marzo de 2010
Terremoto del Bicentenario
12 de febrero de 2010
buzz sin pasajeros..
23 de enero de 2010
Un Conejo sin Orejas
20 de enero de 2010
felicity
1 de enero de 2010
feliz 2010
27 de diciembre de 2009
5 de diciembre de 2009
no pensar
descansar parece una ironía después de todo el tiempo que llevo en casa, sin hacer mucho, trabajando desde mi computador y viajando a Santiago una vez por semana. así y todo esto aburre, cansa y muchas veces me voy pa'dentro.ahí en medio de un camping cercano a Rancagua estaba yo, descansando, comiendo rico -porque en un paseo siempre se come bien- y renovando energía para lo que queda de año, donde debo hacer varias cosas y de las que no recordé ayer.
una de las poca cosas que hice fue tomar algunas fotos, que claramente grafican eso de no hacer nada. ahí se ve que andaba solo con pocas cosas. lo único que me conectaba con el resto era mi celular, pero no lo dejo ni a sol ni sombra. porque aunque no quiera conectarme, ando con el para hacerlo en caso de emergencia.
también ayer fue la prueba de fuego de mis nuevas chalas. aunque no lo crean es primera vez en mi vida que uso de esas (que están en la foto). me las compré esta semana y confío en que no me pasará nada. el tema de los zapatos es un "tema" para mi, no puedo usar cualquiera y debo sentirme segura. aún así los que tengo son bien lindos. pero ese tema es como para otro post.
al volver a casa, también vuelven las ideas, el calor, el ruido y todo lo "no agradable". pero mis baterías están recargadas y el aire fresco ayuda a dar una vuelta de turca a esas ideas. ojalá se vuelva a dar pronto otra oportunidad de ir a un tranquilo lugar y no pensar.
30 de noviembre de 2009
Empleos dignos para una vida digna
“Trabajar dignifica a las personas”. Desde pequeños escuchamos esa frase, pues nos enseñaron que cada uno se valida ante la sociedad gracias a su empleo, su ocupación, su oficio, que nos da características particulares a nuestras formas de vida y que nos permite obtener bienes, mantener una familia, darse gustos y resguardar el futuro que nos depara.
Sin embargo, para la población con discapacidad nos es muy difícil optar a un empleo vacante debido a nuestra condición de salud y las trabas que imponen los empleadores al momento de aceptarnos. Por eso, muchas veces la contratación depende más de las ganas del empleador, que las propias aptitudes profesionales que tenga el discapacitado a la hora de optar un cargo.
Un discapacitado es juzgado dos veces al momento de buscar trabajo, primero por la capacidad para realizar la labor de forma similar a una persona normal debido a los problemas de salud y luego por el proceso que vive todo postulante, viendo si los antecedentes son como los requeridos para obtener el trabajo.
Si bien es cierta la aprensión que cada empleador tiene al contratar a alguien con una enfermedad, al dar la oportunidad ellos mismos se permite enriquecer el capital humano de su entorno laboral, demostrando al resto de la sociedad que la solidaridad no pasa con donar dinero para una institución solamente, sino también por abrir caminos para que tengamos una sociedad inclusiva.
Según el Fondo Nacional de Discapacidad (Fonadis) 29,2% de la población de discapacitados mayor de 15 años trabaja de forma remunerada. Esta cifra demuestra que son pocos quienes tienen una oportunidad para recibir un salario a fin de mes. Aunque en ningún momento este organismo explica a qué tipo de trabajador se hace referencia, si es dependiente o independiente, o si la cantidad recibida es acorde con los sueldos de un trabajador normal.
Porcentajes y aclaraciones vagas que dejan ver falencias en nuestro querido orgullo de país solidario e inclusivo, ya que solo de cada 4 personas con discapacidad que trabajan remuneradamente, 7 discapacitados no lo hacen. Además, el Fonadis reconoce que “el porcentaje de inserción laboral es cada vez menor según avanza el grado de discapacidad”, haciendo cada vez más amargo el panorama cuando uno piensa en buscar un lugar en la sociedad.
Al mirar esos números veo como nuestro esfuerzo por educarnos y tratar de salir adelante como seres humanos –más allá de las complicaciones de cada uno- se esfuman al intentar pelear contra ellos, al querer ganarles y finalmente sumar en vez de restar. Sin embargo, no hay que dejar de hacerlo, debemos dignificar nuestras vidas, demostrar que somos capaces de subsistir mediante méritos propios, no andar suplicando limosna ni menos permitir que se nos eduque sin apreciar que valemos y podemos tener una vida de adultos normales.
23 de noviembre de 2009
teclas gastadas
9 de noviembre de 2009
Espacios Públicos Inhabilitados para la Igualdad
Los espacios públicos son esquivos con las personas discapacitadas. Están llenos de pequeños riesgos que para las demás personas pasan desapercibidos, pero que para nosotros pueden llegar a ser inminentes enemigos que nos acechan constantemente o grandes retos para poder llegar a un trivial destino.
Esto nos hace pensar muchas veces como nuestras ciudades se vuelven contra nosotros y también nos discriminan, al no querer que participemos de sus bellezas y particularidades. Calles, avenidas, plazas, parques y edificios no están adaptados para discapacitados, estando lejos de ser un lugar público y siendo relegados a lugares de recuerdos contradictorios.
Muchas veces solo falta una baranda, un desnivel, una rampla o una buena mantención para que estos lugares sean de beneficio público completamente. Tan solo un poco de inversión junto con otro de ingenio pueden variar el panorama, pues para los discapacitados los detalles son vitales, sobre todo en lo referente a la seguridad para generar la confianza necesaria y poder participar en actividades o concurrir a ciertas partes de la ciudad.
Esta realidad es inherente a todo nuestro país, pues desde la localidad más pequeña a las capitales de las regiones se observa un descuido en los espacios públicos, lo que va en merma directa de quienes tenemos alguna limitación física o de quienes emplean alguna ayuda para su desplazamiento, como sillas de ruedas, bastón, órtesis, prótesis o tal vez solo muletas de forma provisoria.
En la lógica de hacer a los espacios públicos lugares reales para la inserción social, el Ministerio de la Vivienda y Urbanismo (Minvu) quiso dar un paso estableciendo diciembre de 2003 como fecha límite para que todos los edificios públicos contaran con accesos preferenciales para personas discapacitadas, generando una esperanza de que en esos sitios si encontraríamos un acceso expedito.
Mas han pasado casi seis años de que el Decreto 201 del Minvu expiró y debió ponerse en práctica, pero todavía existen edificios que no cumplen con tal requisito legal. Además, este decreto se convierte en moneda de cambio en tiempos de campañas presidenciales, donde los candidatos ofrecen hacerlo respetar como pronunciamiento principal al referirse sobre la discapacidad en sus programas.
Este tema debió quedar zanjado hace años y ahora es tiempo de actuar más que prometer, tanto por parte de los candidatos como del resto de los actores sociales. También es necesario que nosotros, los discapacitados, hagamos valer nuestros derechos de poder disfrutar los espacios públicos de forma digna y sin temor a una caída por la falta de una simple baranda.
Columna escrita para el sitio de la Radio Universidad de Chile.
6 de octubre de 2009
18 de septiembre de 2009
14 de septiembre de 2009
Capacidad para Vivir
Vivir con una discapacidad es una lucha constante. Es vivir día a día haciendo frente a una limitación impuesta por la vida, un enemigo que se vuelve amigo sólo para doblarle la mano, vencer a eso que limitó nuestras vidas y la de nuestras familias para siempre, y lograr un avance por mínimo que parezca.
Dentro de esta lucha se debe adicionar las barreras impuestas por la sociedad, esas que no se dicen, pero chocan en nuestra cara cuando se desea estudiar, trabajar, sociabilizar, entretenerse o simplemente caminar por las calles. En Chile somos más de dos millones personas las que vivimos con un tipo de discapacidad, ya sea física o mental, producto de enfermedades o accidentes, que tratamos de hacer una vida “normal” dentro de todas estas restricciones.
Para hacerle frente a las limitaciones sociales –las únicas que podemos erradicar- nuestra mejor arma es la educación. Educación para los discapacitados y para el resto de la población, pues la inclusión de cada uno pasa por enseñar desde pequeños que todos tenemos limitaciones y diferentes capacidades, pero que para algunos estas son más severas y coartan su vida de una forma irremediable.
Esa misma educación es necesaria para los discapacitados, pues con ella cada uno es capaz de tener herramientas igualitarias para salir adelante y progresar. Actualmente, somos pocos los beneficiados con contar más allá de los doce años de educación obligatoria y ser profesionales. Sin embargo, son nuevos los desafíos y la incertidumbre que se generan en este punto, para las que también se necesita educación dentro de la sociedad.
Todos estos desafíos deben ser afrontados no de manera individual como cada familia lo hace hasta ahora, sino que debe existir un sustento del Estado que permita generar una inclusión permanente para nosotros, las personas que contamos con una limitación en nuestro cuerpo. Este sustento debe abarcar desde los niños hasta los adultos, pues si bien es en la infancia el momento en que más herramientas se necesitan para afrontar la vida, en la adultez se viven momentos cruciales para poder lograr una independencia, algo que toda persona ve como un paso normal, y no continuar dependiendo de la familia, si es posible. En otros casos, poder tener un sustento cuando ya los padres no están.
El miércoles pasado me asombré al ver por televisión a cinco candidatos presidenciales en un lugar que reconocí al instante: el Instituto de Rehabilitación Infantil Teletón. Caminaban por los mismos pasillos que recorrí en mi infancia buscando rehabilitación, inclusión y seguridad, lo que el Instituto me dio y que ese día los presidenciables prometieron para todos las personas discapacitadas del país.
Sus pronunciamientos fueron variados, desde hacer cumplir la ley de acceso a edificios públicos, fomentar al deporte, el trabajo y la educación, hasta la integración a la sociedad. En cierto punto estoy de acuerdo con esos temas, pues todos son importantes para el desarrollo personal y profesional, pero es sabido que varios de ellos flaquean aún para personas con todas sus capacidades óptimas.
Lo importante es que en un próximo gobierno se nos tome en consideración, se piense más allá de 27 horas durante un año y desde diferentes visiones, no sólo desde la más reconocida. Si bien yo asistí a aquella institución y su labor es importante, no es la única que existe en nuestro país. Además, atiende ciertos tipos de afecciones hasta determinada edad, por lo que es justo que al formar una política nacional de discapacidad sea sin distinciones.
Mientras la clase política de nuestro país se pone de acuerdo y crea una red de protección social acorde con las necesidades que una persona discapacitada tiene, debemos seguir luchando y forjando una inserción social real, dentro de nuestras comunidades, escuelas, universidades, trabajos, medios de comunicación y donde sea posible, para crear conciencia que tenemos capacidad para vivir.
8 de septiembre de 2009
recuerdo kitsch
esta reliquia la guardaré, es de esas cosas extrañas que aparecen y merecen ser guardadas. es mi nuevo recuerdo kitsch.
nota: costó $ 130.-














