Páginas

3 de abril de 2010

Horario de Invierno

El cambio de hora de esta época del año no me agrada para nada. Hoy debemos volver nuestros relojes una hora atrás haciendo que esta hora se repita y que desde mañana el sol salga más temprano, pero también que se esconda a eso de las 6 de la tarde. No me hace gracia.

Si hay algo que no me agrada del otoño-invierno (además de los resfríos) es que se oscurece tan pronto. El resto de cosas que sucede en esta tiempo me agrada, las hojas caer, los colores café, miel, amarillos, grises, celestes, verde musgo, etc., la lluvia, el olor a lluvia, los días nublados, todo eso me encanta. Pero que dure tan poco el día para ver todo eso, está fuera de mi línea de cosas agradables.

Disfruté estos días en que el horario de verano se extendió, pero ya lo tenemos que dejar. Una lástima. Será hasta octubre, cuando unos colores muy parecidos, aunque con más brillo, aparecen de nuevo y los días son eternos. Adiós horario de verano, te esperaré hasta próxima primavera.

1 de abril de 2010

Mi Cumpleaños

Cuando estaba por cumplir tres años, en mi casa estaban preparando mi celebración, haciendo un torta para celebrar junto a toda la familia, pero justo vino el terremoto del '85 y todo cambio.

No tengo recuerdo de ello, he creado por relatos un recuerdo que dice que mi abuelo me tomó en sus brazos, me llevó al patio y de ahí no me soltó hasta mucho rato después. Mi mamá se fue a buscar a mi hermano y mi primo, que andaban en bicicleta cerca de la casa y no aparecieron cuando vino el movimiento. Ella fue a la esquina de mi casa a esperar que llegaran y ahí vio como se levantó una nube de polvo rojizo y que se quedó un buen rato en el ambiente. Al rato llegaron mi hermano y mi primo contando que se quedaron mirando como se movían los árboles, los cables, y las casas. 

mini pastelitos
Ese año no tuve celebración después, por lo que me contaron. Sé que una familia vecina llegó a dormir a mi casa, porque la señora tenía mucho miedo de estar sola con sus hijas en su casa, parece que todos ahí le tenían miedo a los temblores. 

Este año pasó algo similar a los de hace 25 años atrás. Claro que esta vez tengo recuerdos míos y sé que nuevamente un movimiento telúrico ensombrece mi B-day. Ese día mi tía me compró muchos mini pastelitos para compartir en la once, con mi mamá, hermano y mis sobrinos. Mi mamá no confiaba en las tortas, después de lo que había pasado, los cortes de luz y agua. Su desconfianza me hizo pasar ese día sin torta. 

torta de panqueques
Pero el fin de semana pasado, cuando celebrábamos el cumple de mi prima, me trajeron una torta para mi. Estaba exquisita, era de panqueques con mermelada de frambuesa, manjar y nueces y con una cobertura de chocolate amargo. Amó esa torta. Es tan rica, melosa y con pedazo pequeño no basta, aunque a muchos los hastía pronto. 

Por lo menos esta historia si tiene un final feliz y aunque pasaron más de veinte días para que llegara, pude soplar las velitas y pedir mis deseos por mis 27 años. 

29 de marzo de 2010

Mi Canción: Sweet Disposition - The Temper Trap

Cada cierto tiempo ando con una canción pegada en la cabeza, en mi laptop, en mi mp3, en la TV, en todas partes. Así que decidí, desde hoy, crear una etiqueta con mis canciones, para no olvidar que algún día me tuvieron como loca buscando en You Tube, My Space o por donde sea para saber quien la canta y como se llama.
Esta sección empieza con Sweet Disposition de The Temper Trap, unos australianos con cantante indonesio y que los conocí cuando escuché el soundtrack de (500) Days of Summer. Quedé prendida de la canción y para más es ideal para los viajes, también me los rememora, es como si fuera viajando y avanzando constantemente cuando la escucho.
Por esta última razón, no pondré la versión original de su video, sino una versión que hizo en la red y es como su versión ideal (para mi), siempre en movimiento, en viaje constante.

28 de marzo de 2010

Diez Minutos

"Diez Minutos" un corto que acabo de ver en tv y me perdí el principio. Lo yubutié y lo encontré. Muestra como es nuestra comunicación y la obtención de información por estos días, llena de normas y reglas, pero aún así si queremos podemos hacerlo.




21 de marzo de 2010

Semanas Extrañas

Durante todos estos últimos días no ha habido otro tema más que el terremoto y sus réplicas. Lamentablemente, también ha modificado los planes de todos y, en muchos casos, las personas anda obsesionadas con la seguridad, el stres post-traumático, los miedos y los cortes de servicios (apagones y demases).
Reconozco que provocó en todos un cambio. Nadie pensó en terminar así el verano, de "remezón" y porrazo ni menos que las clases y trabajos se vieran alterados. En fin, de una manera muy rápida hubo que crear un plan de contención y de catástrofe para salir adelante.
En mi caso, planeaba volver a lo que dejé a mitad del año pasado, pero parece que la madre tierra nos tiene preparados otros planes. No me quedó de otra que también atinar con un plan de catástrofe y rehacer todo.
Lo que más me llamó la atención durante estos días fue escuchar a varias personas que andan con miedo. Sí, miedo. Lo encontré tan fuerte y tan sincero a la vez, que me deja sin palabras. Me llama la atención cual frágiles se sienten y como esto afectó sus formas de ser, dejando salir a la luz sus temores a lo inesperado.
De alguna manera, toda mi vida he convivido con esa fragilidad y el hecho de tomar cuidados extras, así que ahora solo agrego algo más a mi lista mental de precauciones. Finalmente, eso me ha permitido salir a delante, estudiar, trabajar, compartir con las personas y en general tener una vida de lo más "normal" posible.
Por eso me extraña el miedo del resto. De alguna manera el terremoto los hace vulnerables y recordaron que hay que vivir el momento porque al siguiente no se sabe que pasará, que hay que valorar lo que se tiene, la familia, los amigos, la salud, etc, etc. Todos esos detalles que trato que las personas vean, pero que el sacudón se los hizo ver en dos minutos. Espero que se les quede en la mente y lo comprenda, para que de verdad aprecien lo que viven.

19 de marzo de 2010

Terremoto del Bicentenario

Relato atrasado, pero un desahogo mental de todo lo que hemos vivido desde el 27/02.
Lo reconozco, me he demorado mucho en escribir este post. lo tengo en mente desde el mismo día 27 de febrero, luego unos días en crear la entrada y recién hoy me siento a escribirlo.
Han sido unos días de alerta constante. Recién el martes 16 de marzo fue el primer día en que no sentí ningún temblor ni hubo alguno perceptible en Rancagua. Anoche volvió un remezón fuerte. De hoy no puedo decir nada, todavía queda día.
De esa noche me acuerdo bien. Estábamos todos en la casa durmiendo, cuando mi mamá empezó a despertarnos con un "al suelo, al suelo". No era un sueño, tampoco una película bélica, pero todo se movía, la casa crujía y el terremoto se hacía eterno.
Fue el temblor más largo que he vivido y el más fuerte, también. La luz se cortó, estaba oscuro y en un momento todo se detuvo. Yo estaba al lado de mi cama, entre esta y mi escritorio. Mi mesa con ruedas para la cama todavía se movía cuando mis sobrinos llegaron y se quedaron conmigo, mientras mi hermano y mi mamá iba a ver a mi tía y a revisar la casa.
Atiné a agarrar mi celular y usarlo como linterna. De pronto recordé que una tía me regaló una linterna para la mesa y pegó su base a esta cuando estuve en cama el año pasado. La prendí y trajo cierta calma a mi pieza, porque de alguna manera nos iluminábamos mientras no sabíamos que había pasado.
Como de instinto me puse mis jeans, un chaleco y mis zapatillas. Me dio frío solo de nervios. Mis sobrinos estaban con caritas de susto, despiertos por la impresión y contándome como habían sido protegidos por su papá y su abuela.
Al rato subió mi mamá con noticias del primer piso. Las botellas que mi mamá colecciona estaban casi todas en el piso, algunas rotas y otra solo cayeron, y mi tía estaba al lado de la puerta principal con la suerte de haber pasado antes que las botellas y adornos se desmoronaran al suelo.
Solo fueron daños de ese tipo los que tuvimos. También cayó el televisor antiguo de mi tía, de esos que pesan mucho. Entre las divagaciones de esa noche, esperábamos que despertara con muchos colores y los canales del TV Cable incluidos. Cuando llegó la luz, varias horas después, solo tuvimos que estampar su acta de defunción.
Cuando ya el primer piso estaba libre de vidrios, todos bajamos y nos quedamos ahí, en vela, todo lo que quedaba de noche. Entre réplica y réplica, la luna alumbraba mucho, estaba casi llena ese día de verano, lo que ayudaba a ver entre tanta oscuridad.
En medio de todo nos llegaron visitas, mi primo con su hija vinieron a revisar que estuviéramos bien. Ellos venían de la casa de mis tíos con noticias. También estaban bien y sin novedad. Al rato se fueron. Ahí dos de mis sobrinos decidieron dormir. Solo uno lo consiguió, el otro tenía miedo del terremoto y de su hermana, que no paraba de hablar desde que la tierra nos despertó. Solo mi hermano logró llevarlo a dormir a su pieza, corriendo su cama para que no le cayera nada en la cabeza, por si volvía a moverse todo.
Yo seguía en pie. Eran como las 7.30 de la mañana cuando tomé té por segunda vez. Fue más como un desayuno. Eramos mi mamá, mi sobrina y mi sobrino -el primero en dormirse- que había despertado. Mi tía ya había salido a trabajar, porque tenía que ir a ver como estaba su oficina y como ayudarían en la catástrofe (servicio público).
Ya de día comenzó el interminable intento por tratar de comunicarse. Sin saber a qué hora llegaría la luz, implementamos un plan de ahorro de baterías. Apagamos los celulares de mis sobrinos y solo quedamos con el mio para llamar. Recién a las 10 am nos comunicamos con familiares en Rancagua y Santiago. Todos bien, por suerte.
Siempre tuvimos agua. En otros sectores de Rancagua no la había y demoró mucho en llegar, por eso mi mamá juntó en todo recipiente que encontró. La comunicación era escasa. Los teléfonos se escuchan mal, siempre y cuando entrara una llamada, lo que era bastante difícil. Los celulares fueron útiles (cuando llegó la red eso sí), nos permitió comunicarnos con amigos y entrar a Internet para dar señales de vida, más que para informarnos. A las 2 pm pude actualizar mi estado en Facebook indicando que estamos bien.
Luego, en la tarde (casi noche), volvió la luz y comenzamos a ver que nuestros problemas eran casi banales. Estábamos todos, teníamos los servicios básicos y estábamos comunicados. Todo un lujo en ese momento. Entre Talca y Concepción parecía otro país. Mientras pasaban las horas las imágenes llegaban haciéndose cada vez más crudas. No era solo un terremoto, también hubo un tsunami.
La noche llegó y mi casa se preparó para el resguardo de cada uno, todos atentos a cualquier cosa. A mi pieza llegó mi sobrina y mi mamá, se instalaron en una cama improvisada. Mi tele la pusieron en mi escritorio, porque la noche anterior casi cae al suelo. En la pieza del lado, mis sobrinos dormían con las camas pegadas, para que no les cayeran libros desde las repisas. Cada uno tenía ropa cerca, los celulares cargándose o cargados, pilas, velas, fósforos, mp3 (en vez de radio a pilas) y zapatillas listas por si acaso. Todo esta dispuesto para dormir, pero costó volver a hacerlo.
Desde ese día hemos tenido una tensa calma siempre alerta. Durante la primera semana post terremoto, Rancagua volvió a la normalidad, poco a poco se abrieron locales y las personas volvieron a las calles. En un primer momento fue un abrumador, entre las personas que salían dispuestas a comprarse medio súpermercado y los destrozos dejados por el hipermovimiento telúrico. Luego la cosa se calmó, pero todavía se ven daños en las calles.
El 11 de marzo volvió a moverse el piso. Tres terremotos (porque fueron) con epicentro en esta región hicieron que la alerta hogareña subiera y aplicáramos todo lo que teníamos planeado ante una réplica fuerte. Actuamos con calma, ayudó que fuera en la mañana y que mis sobrinos no estuvieran en clases. Estaba sentada en mi cama, justo un momento antes mi mamá había puesto mi televisor en su lugar (pero ni se movió), cuando comenzó un ruido intenso proveniente de la tierra. Fue extraño, solo pensaba "que comience a temblar, que comience a temblar" porque solo era ruido. Cuando mi cama se remeció, me levanté, agarré mi celular y comencé a despertar a mi sobrina. De pronto llegaron todos. Era como si supiera que iba a ser grande. Mi laptop saltaba y lo vía saltar, pero el temor de que fuera mayor el temblor no hacía que me dieran ganas de salir del dintel de mi puerta para ponerlo en un lugar más seguro. Cuando terminó, volví a armar un bolsito con las cosas básicas para catástrofe (celular, lentes, remedios, mp3, documentos, llaves, etc.) y lo dejé a mano. También puse a salvo mi pc. Mientras vinieron las dos réplicas fuertes del primero, luego continuaron todo el día. Al terminar el día ya ni me movía de mi escritorio al sentir un temblor nuevo.
Finalmente, nuestra vida y la de todos ha sigo y debe seguir, volver a nuestras rutinas, trabajos (búsquedas de~), estudios, salidas, etc, etc. Nosotros tuvimos la suerte de que nuestras casa no se derrumbaran, que nuestras familias no sufrieran, pasaran frío, hambre ni se mojaran y que nuestros proyectos y esperanzas sigan intactos después del terremoto. Sin embargo, muchos vieron como sus vidas se remecieron y derrumbaron en menos de tres minutos. Fue demasiado para el fin de un verano. Demasiado para la celebración del bicentenario.

Dato anecdótico: como a las 4 de la mañana del 27/3 quisimos tomar té y mi tía dijo: "¿pero cómo? ¡si no podemos prender el hervidor!" Creo que la modernidad le hizo olvidar las otras formar de hervir agua jajaja.

12 de febrero de 2010

buzz sin pasajeros..

como todos saben, soy adicta a todo lo que tiene que ver con conexión mediante mi laptop y voy probando cada apps que sale de vez en cuando. esta semana fue la oportunidad de buzz.
lo he usado poco y los que sigo tampoco lo han usado mucho. sin embargo, no es algo ultra novedoso. es como un twitter donde puedo escribir más de 140 caracteres (como ahora) y postear links y fotos como facebook. Es decir, hace cosas otros ya hacen y son dueños indiscutidos. También tiene opciones de respuestas más directas, como Wave, pero de eso ya nadie se acuerda.
no sé cuanto más dure en buzz, si lo pondré en off (se puede deshabilitar en la parte inferior del gmail, debajo de donde dice los gigas de tu correo) o si lo dejaré prendido para ver que onda.
finalmente esto ya parece un post para mi blog. creo que lo pondré ahí, porque a pesar que han ido a la baja, todavía creo y tengo mi blog vivito y coleando.
saludos para todos los que se detuvieron un minuto y leyendo mi post por buss.
nea..

23 de enero de 2010

Un Conejo sin Orejas

Conejo Sin Orejas (o Keinohrhasen en su título alemán) es mi película por estos días. No sé cómo llegó a serlo, pero la tengo pegada y quiero ver su segunda parte, pero no sé alemán.
El otro día, haciendo zapping por el cable, me topé con una publicidad de una película que se veía entretenida, de esas que me gustan, melosas y chistosas. En eso la voz de Cinemax dijo: a continuación, así que me quedé viéndola. Sin ninguna expectativa (de lo que se convertiría después) me acosté en una calurosa noche, para pasar el rato.
Al principio parecía una película media extraña. "Europea", pensé. Un periodista farandulero que se manda un show de aquellos, es demandado por un famoso y condenado a 300 horas de servicio comunitario en un jardín infantil. ¿Qué podría pasar después? Toparse con la patito feo de su infancia, la típica niña que todos molestaban, sobre todo él, quien era el niño bonito del cuento. Ella lo recordaba todo y él con suerte la reconoce, por lo que debe lidiar con su pasado para ganarse su cariño. Ahí comienza la historia de amor-odio de Ludo y Anna.
Niños, muchos niños, y una fotografía adorable son el toque que encanta en esta película. Además, la historia es divertida, graciosa y con personajes freakys que me hacen querer verla de nuevo y, definitivamente, recomendarla.
Tanto me gustó que la googleé y encontré que hay una segunda parte. Aquí es cuando vienen las malas noticias: fue estrenada en diciembre de 2009, o sea, hace un mes atrás en Alemania, lo que quiere decir que debo esperar un tiempo "indeterminado" para encontrarla con subtítulos en inglés, porque pedir subtítulos en español sería un verdadero milagro y verla en el cable significa, por lo menos, dos años más de espera. Zweiohrküken se llama, se traduce algo así como Patito Con Orejas y su nombre en inglés es fome, Rabbit Without Ears 2. Estoy buscándola y espero tener suerte para ver como continúa la historia.





20 de enero de 2010

felicity

Felicity es de esas series que podría ver y ver y nunca cansarme de verla. Aunque, sinceramente, no la he visto muchas veces. La vi por primera vez cuando se estrenó en el cable, debe haber sido el 1999 -cuando estaba en tercero medio- y me enganché al tiro. Fue un enamoramiento a primera vista, me encantó la historia y como era relatada.
Sin embargo, por cosas de la vida, tengo un vacío con esta serie. La primera y segunda temporadas las dieron mientras yo estaba en Rancagua, en el colegio y tenía tiempo de ver TV a destajo. Luego vino mi año sabático obligado el 2001 y recuerdo haberla visto, pero poco. No sé si porque había meses que no teníamos cable o porque ese año fue otro el ritmo de mi vida, la cosa es que me perdí ciertas partes. luego la cuarta -y última- temporada no la vi. Ese año comencé la universidad -de nuevo- y viajaba todos los días a Santiago, así que mi tiempo era escaso. Llegaba tarde, descansaba, comía y dormía cuando llegaba por las noches y los fines de semana estudiaba y descansaba. Entre todo eso me perdí en la serie, porque además por ahí si que nos quedamos sin cable. En fin, nunca vi el final.
Luego la repitieron (en el cable, porque volvimos a tener en casa), pero la daban en un horario que no calzaba con el mio, así que vi solo uno que otro capítulo suelto. Y ahí fue cuando creí haber visto el final. Claro, porque un día pensé haber visto el capítulo final. No recuerdo como fue que pensé que era el correcto, pero hasta la semana pasada juraba de guata que era.
La cosa es que nuevamente comenzaron la serie de nuevo en el Sony, justo cuando estaba en medio de mi hibernación '09. Me hizo tan feliz que la dieran de nuevo. Encontré un sitio dedicado a la serie (www.felicitypage.com), ahí leía la trama de capítulo y fui calculando cada temporada, para saber la fecha de su termino y el comienzo de la otra. Fue así como descubrí que el capítulo que creía el final era uno de los últimos, no el último. Con mis cálculos ya hechos, ahora sí puedo decir que mañana veré el final de Felicity.
Fue tan agradable ver Felicity de nuevo. Han pasado ya más 10 años de su primera temporada y fue extraño el hecho que la vi previo a mi vida universitaria y ahora, post mi vida universitaria. Lo único que puedo escribir es que la amé más ahora, ya con la experiencia de haber pasado por la universidad, conocer amigos, hacer tonteras, estudiar, los profesores, comenzar a trabajar (o buscar trabajo), el amor, viajes y muchas decisiones que uno toma por esos años.


PS: En la época que la dieron recién teníamos correo electrónico (algunos), ni soñar de celular o laptops, menos de series en línea o para descargar. Ahora la he buscado en Internet, en pocas partes está, algunos capítulos con subtítulos y otros doblados en español, lo que no me gusta. Prefiero verla mañana y luego me dedicaré a buscarla por la Web.

1 de enero de 2010

feliz 2010

un año 2010 que nace a la luz de la luna azul.

confío que esté nuevo año traiga muchas buenas cosas, de esas que nos hacen felices y estampan una sonrisa en nuestros rostros siempre.

este año es el bicentenario de Chile, así que tendremos mucho que celebrar y recordar. un año importante, de esos que -creo- no olvidaremos fácilmente.

feliz año 2010!

27 de diciembre de 2009

5 de diciembre de 2009

no pensar

descansar parece una ironía después de todo el tiempo que llevo en casa, sin hacer mucho, trabajando desde mi computador y viajando a Santiago una vez por semana. así y todo esto aburre, cansa y muchas veces me voy pa'dentro.

pero ayer las cosas cambiaron y pude salir a tomar aire fresco, tomar sol, desconectarme de la nube y no pensar. acompañé a mi sobrina en su paseo de curso (en realidad no es el panorama más emocionante de la vida) y mientras ella nadaba como loca, yo estaba acostada en el pasto fresco, escuchando música con mis lentes de sol gigantes puesto, haciendo nada ¡qué sensación más agradable!

ahí en medio de un camping cercano a Rancagua estaba yo, descansando, comiendo rico -porque en un paseo siempre se come bien- y renovando energía para lo que queda de año, donde debo hacer varias cosas y de las que no recordé ayer.

una de las poca cosas que hice fue tomar algunas fotos, que claramente grafican eso de no hacer nada. ahí se ve que andaba solo con pocas cosas. lo único que me conectaba con el resto era mi celular, pero no lo dejo ni a sol ni sombra. porque aunque no quiera conectarme, ando con el para hacerlo en caso de emergencia.

también ayer fue la prueba de fuego de mis nuevas chalas. aunque no lo crean es primera vez en mi vida que uso de esas (que están en la foto). me las compré esta semana y confío en que no me pasará nada. el tema de los zapatos es un "tema" para mi, no puedo usar cualquiera y debo sentirme segura. aún así los que tengo son bien lindos. pero ese tema es como para otro post.

al volver a casa, también vuelven las ideas, el calor, el ruido y todo lo "no agradable". pero mis baterías están recargadas y el aire fresco ayuda a dar una vuelta de turca a esas ideas. ojalá se vuelva a dar pronto otra oportunidad de ir a un tranquilo lugar y no pensar.

30 de noviembre de 2009

Empleos dignos para una vida digna

“Trabajar dignifica a las personas”. Desde pequeños escuchamos esa frase, pues nos enseñaron que cada uno se valida ante la sociedad gracias a su empleo, su ocupación, su oficio, que nos da características particulares a nuestras formas de vida y que nos permite obtener bienes, mantener una familia, darse gustos y resguardar el futuro que nos depara.

Sin embargo, para la población con discapacidad nos es muy difícil optar a un empleo vacante debido a nuestra condición de salud y las trabas que imponen los empleadores al momento de aceptarnos. Por eso, muchas veces la contratación depende más de las ganas del empleador, que las propias aptitudes profesionales que tenga el discapacitado a la hora de optar un cargo.

Un discapacitado es juzgado dos veces al momento de buscar trabajo, primero por la capacidad para realizar la labor de forma similar a una persona normal debido a los problemas de salud y luego por el proceso que vive todo postulante, viendo si los antecedentes son como los requeridos para obtener el trabajo.

Si bien es cierta la aprensión que cada empleador tiene al contratar a alguien con una enfermedad, al dar la oportunidad ellos mismos se permite enriquecer el capital humano de su entorno laboral, demostrando al resto de la sociedad que la solidaridad no pasa con donar dinero para una institución solamente, sino también por abrir caminos para que tengamos una sociedad inclusiva.

Según el Fondo Nacional de Discapacidad (Fonadis) 29,2% de la población de discapacitados mayor de 15 años trabaja de forma remunerada. Esta cifra demuestra que son pocos quienes tienen una oportunidad para recibir un salario a fin de mes. Aunque en ningún momento este organismo explica a qué tipo de trabajador se hace referencia, si es dependiente o independiente, o si la cantidad recibida es acorde con los sueldos de un trabajador normal.

Porcentajes y aclaraciones vagas que dejan ver falencias en nuestro querido orgullo de país solidario e inclusivo, ya que solo de cada 4 personas con discapacidad que trabajan remuneradamente, 7 discapacitados no lo hacen. Además, el Fonadis reconoce que “el porcentaje de inserción laboral es cada vez menor según avanza el grado de discapacidad”, haciendo cada vez más amargo el panorama cuando uno piensa en buscar un lugar en la sociedad.

Al mirar esos números veo como nuestro esfuerzo por educarnos y tratar de salir adelante como seres humanos –más allá de las complicaciones de cada uno- se esfuman al intentar pelear contra ellos, al querer ganarles y finalmente sumar en vez de restar. Sin embargo, no hay que dejar de hacerlo, debemos dignificar nuestras vidas, demostrar que somos capaces de subsistir mediante méritos propios, no andar suplicando limosna ni menos permitir que se nos eduque sin apreciar que valemos y podemos tener una vida de adultos normales.

Columna escrita para el sitio de la Radio Universidad de Chile

23 de noviembre de 2009

teclas gastadas

llevo un tiempo en mi casa y ya hay marcas de eso. la más evidente son el desgaste de las teclas de mi laptop. el pobre ha sido mi fiel compañero en las eternas horas de recuperación y la mejor vía para mantenerme en contacto con quienes más quiero y que están lejos.

el mouse pad también tiene una zona con otro color. aunque usé por un tiempo el mouse (debido a mis sobrinos) igual tiene muestras de su uso. además, ya perdió todos los autoadhesivos con que venía. le quedan los más chiquititos, esos de win y de la memoria, pero en tardes de ocio -sin mucho que hacer- fueron la mejor entretención para mi mano izquierda.

ya tengo las dos manos buenas para escribir. me dijeron que al tiro que se notó el cambio cuando comencé a usar ambas, porque ya no me demoraba tanto en responder en el chat, como lo hacía cuando solo escribía con la izquierda. ahora puedo decir que soy ambidiestra, tecnológicamente hablando.

el desgaste también ha sido porque en este tiempo he vuelto a escribir, quizás no tanto como lo hacía en la universidad, pero sí mucho más que en el último año. Y me gusta, me agrada escribir, creo que es una de las cosas que me sale bien y no me tengo que mover de mi escritorio para hacerlo. lo guardo en mi mente hasta que llego a mi laptop y lo guardo.

sí, en un principio tras mi accidente, me era más fácil escribir apretando teclas que con lápiz y papel. escribir a mano fue un tema, me costó un tanto, no lograba que me saliera mi estilo ni siquiera cuando trataba solo con mayúsculas o mi firma, que son puras rayas. me tiritaba la mano, el brazo, no podría. finalmente fue una cuestión de ejercicio, retomar fuerzas y de escribir de a poco, sin esforzarme mucho. no niego que me molestaba y que fue una de las cosas que más me disgustaba post todo, pero ya puedo decir que pasó y mi letra ha vuelto.

las teclas están gastadas y ya se quedarán así. la S, A, E, R, M, O, N y la barra espaciadora son las más suavecitas, y lo más probable es que el resto les sigan, porque continuo pegada a mi laptop, aunque enferma o no, siempre lo hago.

9 de noviembre de 2009

Espacios Públicos Inhabilitados para la Igualdad

Los espacios públicos son esquivos con las personas discapacitadas. Están llenos de pequeños riesgos que para las demás personas pasan desapercibidos, pero que para nosotros pueden llegar a ser inminentes enemigos que nos acechan constantemente o grandes retos para poder llegar a un trivial destino.

Esto nos hace pensar muchas veces como nuestras ciudades se vuelven contra nosotros y también nos discriminan, al no querer que participemos de sus bellezas y particularidades. Calles, avenidas, plazas, parques y edificios no están adaptados para discapacitados, estando lejos de ser un lugar público y siendo relegados a lugares de recuerdos contradictorios.

Muchas veces solo falta una baranda, un desnivel, una rampla o una buena mantención para que estos lugares sean de beneficio público completamente. Tan solo un poco de inversión junto con otro de ingenio pueden variar el panorama, pues para los discapacitados los detalles son vitales, sobre todo en lo referente a la seguridad para generar la confianza necesaria y poder participar en actividades o concurrir a ciertas partes de la ciudad.

Esta realidad es inherente a todo nuestro país, pues desde la localidad más pequeña a las capitales de las regiones se observa un descuido en los espacios públicos, lo que va en merma directa de quienes tenemos alguna limitación física o de quienes emplean alguna ayuda para su desplazamiento, como sillas de ruedas, bastón, órtesis, prótesis o tal vez solo muletas de forma provisoria.

En la lógica de hacer a los espacios públicos lugares reales para la inserción social, el Ministerio de la Vivienda y Urbanismo (Minvu) quiso dar un paso estableciendo diciembre de 2003 como fecha límite para que todos los edificios públicos contaran con accesos preferenciales para personas discapacitadas, generando una esperanza de que en esos sitios si encontraríamos un acceso expedito.

Mas han pasado casi seis años de que el Decreto 201 del Minvu expiró y debió ponerse en práctica, pero todavía existen edificios que no cumplen con tal requisito legal. Además, este decreto se convierte en moneda de cambio en tiempos de campañas presidenciales, donde los candidatos ofrecen hacerlo respetar como pronunciamiento principal al referirse sobre la discapacidad en sus programas.

Este tema debió quedar zanjado hace años y ahora es tiempo de actuar más que prometer, tanto por parte de los candidatos como del resto de los actores sociales. También es necesario que nosotros, los discapacitados, hagamos valer nuestros derechos de poder disfrutar los espacios públicos de forma digna y sin temor a una caída por la falta de una simple baranda.

Columna escrita para el sitio de la Radio Universidad de Chile.

6 de octubre de 2009

Rancagua (en el día de la comuna)












De paseo por Rancagua, en el día de la comuna. Conmemorando la fundación de la Villa Santa Cruz de Triana.

18 de septiembre de 2009

feliz 18!

comenzó la cuenta regresiva para el bicentenario. feliz dieciocho a todos..

14 de septiembre de 2009

Capacidad para Vivir

Hace unos días me invitaron a escribir una columna sobre la discapacidad y las promesas hechas por los candidatos presidenciales para la Radio Universidad de Chile. Entretenida experiencia que me hizo reflexionar sobre qué se necesita para lograr la integración en una sociedad que suele rechazarnos.


Capacidad para Vivir

Vivir con una discapacidad es una lucha constante. Es vivir día a día haciendo frente a una limitación impuesta por la vida, un enemigo que se vuelve amigo sólo para doblarle la mano, vencer a eso que limitó nuestras vidas y la de nuestras familias para siempre, y lograr un avance por mínimo que parezca.

Dentro de esta lucha se debe adicionar las barreras impuestas por la sociedad, esas que no se dicen, pero chocan en nuestra cara cuando se desea estudiar, trabajar, sociabilizar, entretenerse o simplemente caminar por las calles. En Chile somos más de dos millones personas las que vivimos con un tipo de discapacidad, ya sea física o mental, producto de enfermedades o accidentes, que tratamos de hacer una vida “normal” dentro de todas estas restricciones.

Para hacerle frente a las limitaciones sociales –las únicas que podemos erradicar- nuestra mejor arma es la educación. Educación para los discapacitados y para el resto de la población, pues la inclusión de cada uno pasa por enseñar desde pequeños que todos tenemos limitaciones y diferentes capacidades, pero que para algunos estas son más severas y coartan su vida de una forma irremediable.

Esa misma educación es necesaria para los discapacitados, pues con ella cada uno es capaz de tener herramientas igualitarias para salir adelante y progresar. Actualmente, somos pocos los beneficiados con contar más allá de los doce años de educación obligatoria y ser profesionales. Sin embargo, son nuevos los desafíos y la incertidumbre que se generan en este punto, para las que también se necesita educación dentro de la sociedad.

Todos estos desafíos deben ser afrontados no de manera individual como cada familia lo hace hasta ahora, sino que debe existir un sustento del Estado que permita generar una inclusión permanente para nosotros, las personas que contamos con una limitación en nuestro cuerpo. Este sustento debe abarcar desde los niños hasta los adultos, pues si bien es en la infancia el momento en que más herramientas se necesitan para afrontar la vida, en la adultez se viven momentos cruciales para poder lograr una independencia, algo que toda persona ve como un paso normal, y no continuar dependiendo de la familia, si es posible. En otros casos, poder tener un sustento cuando ya los padres no están.

El miércoles pasado me asombré al ver por televisión a cinco candidatos presidenciales en un lugar que reconocí al instante: el Instituto de Rehabilitación Infantil Teletón. Caminaban por los mismos pasillos que recorrí en mi infancia buscando rehabilitación, inclusión y seguridad, lo que el Instituto me dio y que ese día los presidenciables prometieron para todos las personas discapacitadas del país.

Sus pronunciamientos fueron variados, desde hacer cumplir la ley de acceso a edificios públicos, fomentar al deporte, el trabajo y la educación, hasta la integración a la sociedad. En cierto punto estoy de acuerdo con esos temas, pues todos son importantes para el desarrollo personal y profesional, pero es sabido que varios de ellos flaquean aún para personas con todas sus capacidades óptimas.

Lo importante es que en un próximo gobierno se nos tome en consideración, se piense más allá de 27 horas durante un año y desde diferentes visiones, no sólo desde la más reconocida. Si bien yo asistí a aquella institución y su labor es importante, no es la única que existe en nuestro país. Además, atiende ciertos tipos de afecciones hasta determinada edad, por lo que es justo que al formar una política nacional de discapacidad sea sin distinciones.

Mientras la clase política de nuestro país se pone de acuerdo y crea una red de protección social acorde con las necesidades que una persona discapacitada tiene, debemos seguir luchando y forjando una inserción social real, dentro de nuestras comunidades, escuelas, universidades, trabajos, medios de comunicación y donde sea posible, para crear conciencia que tenemos capacidad para vivir.

8 de septiembre de 2009

recuerdo kitsch

tremendo descubrimiento que hice en mi casa: un disco -literalmente un disco- de miguel bosé. es del tiempo en que usaba mallas y corría por los escenarios todo el rato. tiene los temones: morir de amor, te amaré, don diablo y teorema. dice que es de 1980 (tres años antes de mi nacimiento) y mi mamá lo compró para hacer una presentación en el colegio donde trabajaba.
esta reliquia la guardaré, es de esas cosas extrañas que aparecen y merecen ser guardadas. es mi nuevo recuerdo kitsch.

nota: costó $ 130.-

6 de septiembre de 2009

:)

han pasado casi tres meses desde que "caí" en un estado de hibernación obligada. ya estoy mejor y comienzo lentamente a ponerme a punto para vivir mi día a día mucho mejor.

linkwithin

Blog Widget by LinkWithin